5/10/2012

El místico lugar...

Recorre lenta la cálida fragancia del dolor, luego de golpear mi ventana, cuando mi mente se elevó hacia un místico lugar. El haberlo sentido, lo convierte en real, en mi verdad, en una absoluta subjetividad.
La sombra es tan pálida como mi rostro que rumorea un pusilánime mohin de fracaso, mis labios se esfuerzan en sonreír, pero qué consigo, si mi alma yace en un silencioso y vacío rincón, atormentándose, reprimiendo...
Qué caminos recorrer, si no los veo con claridad para considerar hacia dónde ir. Con qué ropa vestiré, si mi cuerpo ha ultrajado las telas que solían permitirle ser, ante tus ojos, una coraza que simulaba llevar mi nombre. Mi piel huye pavorosa de aquellos repulsivos y falsos atuendos, hasta elevarse, otra vez, hacia el místico lugar, para ahuyentar sus vestidos y encontrar, al fin, su mera desnudez...