En la bajeza del pie de un cerro,
caen las lágrimas del cielo hasta tus mejillas,
se posan como mariposas en las flores durante la época de primavera.
Hay caudales que reposan en tus curvas
y decaen en la hermosura de tu blancura.
Tierno paladar que saborea el dulce manjar de la fruta,
jugo que se regocija en los bordes de tus labios grosos.
Tibia tela que teje el manto de tu cabello danzante por las corrientes sureñas del viento.
El sol que encandila tus ojos canela refleja la cálida luz de tu alma,
Allí reposaría mis tardes,
Allí bajo tus pestañas humeantes echando viento sobre mi cara.