Mis cabellos danzan al ritmo del Viento,
Y mis ojos embellecidos por el resplandeciente fulgor del Sol,
Se cobijan tras mis pestañas.
El ave gira en mi contorno,
Y el Sol me impregna en su luz.
Las nubes continúan ausentes
Sin aviso alguno de asomarse
Sobre el radiante matiz del Cielo.
La Mar no cesa de mecerse,
Y del Cielo hace su espejismo.
Las rocas se posan en su orilla,
Como escalones hacia la profundidad,
Empapadas por el sumiso oleaje
que se balancea sin frenar.
El suave murmullo del tibio viento de verano
Susurra en mis oídos lo bello que es divisar
el fascinante paisaje
Que en un profundo suspiro me enamora...
Y mis ojos embellecidos por el resplandeciente fulgor del Sol,
Se cobijan tras mis pestañas.
El ave gira en mi contorno,
Y el Sol me impregna en su luz.
Las nubes continúan ausentes
Sin aviso alguno de asomarse
Sobre el radiante matiz del Cielo.
La Mar no cesa de mecerse,
Y del Cielo hace su espejismo.
Las rocas se posan en su orilla,
Como escalones hacia la profundidad,
Empapadas por el sumiso oleaje
que se balancea sin frenar.
El suave murmullo del tibio viento de verano
Susurra en mis oídos lo bello que es divisar
el fascinante paisaje
Que en un profundo suspiro me enamora...
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