En una tarde naranja en donde puedo ver tus poros desnudos, en donde sólo respiro para llegar a tu aroma. Lanzo la mariposa desde mis manos para que llegue hasta ti y que pueda hacerte cosquillas y así verte sonreír en el fulgor del horizonte.
Envié una paloma que pueda susurrarte los poemas que escriben mis latidos al mirarte, ojalá que en cada coma recuerdes mi nombre, para que no me olvides en el punto final.
Ojalá la tarde naranja nunca menguara, para que no te olvides con la noche blanca, y no recordar tu muerte en ella…
Tras las largas jornadas errando en medio del tránsito, acudo al desinteresado juicio del papel, me desnudo ante él y me muestro tal cual soy, así, sin más...
12/09/2011
After sunset
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