Te busqué entre mis fotografías, pero no hallé tu sutil sonrisa mañanera, sin embargo, aún estaba la caja, la caja que infundía secretos con fragancias, y sin poder tirarlas y sin poder huir, crecían llagas en mi sonrisa.
Los zorzales arriban la ventana, en donde te busco todos los días para ver si regresas con la brisa.
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