7/31/2011

Desahucio

-Sentí que me hundía en las delicias de las arenas movedizas de su ternura, mientras él se dejaba sucumbir en mi hombro.
Miramos el cielo mientras la tarde dibujaba su adiós con las nubes, entonces la música de las aves comenzó a desfallecer…
El profundo grito de la mar que tristemente clamaba por la huida de la luna, ahogó nuestras palabras incitando el silencio.
La noche desteñía las calles con el anuncio del frío de invierno, y la palidez de las manos heladas, se hizo amiga de la muerte en desvelo...- Y así se selló la soledad de dos almas hermanas que sólo anhelaban ver un amanecer y comenzar a vivir. Sin embargo, el mismo miedo a vivir fue más vehemente que el miedo a la muerte…

Tu abandono

El eclipse de tu mirada es el paisaje que a mis ojos no llega, comprendo que el alba ha sido pisoteado por el pasado que ha menguado, pues no quiero tantear el vestido gris de las paredes ni oír el relato del presente. Sólo quiero olvidar el nombre de las horas mientras se pierdan entre tus dedos y que mis días se revelen sólo si no comienzan contigo.
Eres cruel, eres porfiado… tal como el viento que se rehúsa a detenerse aún cuando hace frío, o como el sol que aún en otoño no se resigna a aparecer…

7/25/2011

Presagio

Sabor desabrido como el café de madrugada, y tenaz como el maldito pensamiento que te busca hasta hallarte entre los escombros de mi memoria. Las velas se retuercen tras las horas que ya comienzan a tomar olor de agonía. Mis manos que sujetan mi cabeza, cansada, leve…
mi pestañear que a pesadumbre se resiste a dormir, por miedo a soñar otra vez, por miedo a soñar contigo…

El dormitorio te extraña

Siento toda ausencia de tu ropa.
Pero huelo nuestro pasado en esta casa.
Vacía la cama, bebo agua en el vaso que tú tomabas.
Tendida sobre el piso que cazó tus pies que ya se han ido.
Escaparon.
Sobre el vaso de agua, se traza la oscuridad del dormitorio.
Busco el pasado entero en esta cama;
tu cuerpo que era y que ya no está, el mundo que estuvo en este vacío.
Al levantar la cabeza ya no huelo el ayer,
y aquí, sumida, perdida en mi propia realidad,
me encuentro a solas con la edad y el frío.

7/19/2011

Bote en altamar

La dolencia penetra como ráfaga, destilando mis ojos... Ni respirar profundo me calma, y desmayo en las tambaleantes olas, sin cesar de confundir mi llanto.
Un escalofrío que retuerce sin piedad mi alma moribunda, como la brava marea que revienta en la dureza de las rocas.
"Mi corazón llora, llora lágrimas sin sabor, llora gritos de aflicción, pero nada ni nadie puede oírme, más que el eco del desierto".

7/15/2011

Cuerpo necio

Tus pies necios no descansan de caminar sobre mis pasos.
Tus brazos no se rehúsan en desear abrazarme.
Tu regazo pide auxilio de mi cercanía.
Tus labios todavía tartamudean poesías para mí.
Tus manos aún inquietas por las mías.
Tus suspiros que son conquistados por mí.
Tu espalda que siente frío de mi pecho.
Tus oídos que reclaman mis susurros.
Tu hambre exige el sabor de mis labios.
Tus ojos sangran por no hallarse con los míos.
Tus dedos reprenden el abandono de mi piel.
Tu cuello entumecido por la ausencia de mis besos.
Tu pelo triste de mis masajes.
Tu piel hosca por el olvido de mis caricias.
Tu llanto inmutable que pronuncia mi nombre.
Tu mirada que desata nuestros recuerdos.
Tu nariz que aún se tienta con mi perfume.
... déjame dejarte ir... Adiós.

7/14/2011

La brisa ya no persigue mis cabellos

Tus manos no resbalan en mi cabello, y el anuncio del amanecer que no detiene tu ida, pule la corazonada de que buscas despertar en la mirada de otros ojos.
Tus cariños se aflojan en el intento y tu sonrisa ya no se inspira en mí.
La frivolidad conduce tu despedida y no regocija ni una pisca de compasión, y emerges mi dolor.
Las sábanas que relatan recuerdos y poemas en memoria, no se limitan a leerse tras tu ausencia, en cada acento se traducen palabras que han huido con la brisa que ya no persigue mis cabellos.

7/11/2011

Nuda

Su collar peinado en perlas, encuadraba sus hombros, y cohibía su cintura.Engrandecía sus caderas que le hermoseaban aún más sus muslos.
El cabello se acomodaba en su escote hasta descansar en sus mezquinos senos.
La demencia de sus manos, distraía sus brazos inquietos y sus ojos semiabiertos, similares a la luna creciente que se añadía desde la ventana, hablaban con la imposibilidad de expresar verdadero albedrío, y sus labios tan abundantes como el escandaloso silencio de la habitación, que no recordaba el tic tac del reloj.
Con la naturalidad que apaciguaba sus movimientos,cautivaba el encanto de sus labios.
Sus pies tan mujeriles rivalizaban con la vanidosa amapola que adornaba la repisa, y la transparente esencia del alba que había en sus ojos distantes, quebrantaba mi habla, secaba mi garganta.
Parecía perdida, tal vez, en un lugar demasiado tétrico para ser capaz de hallar la expresión adecuada que abnegara la ambigüedad de su alma.
Su tierna edad se sospechaba en cada uno de sus poros, sin embargo, deliciosamente amena.
Y en sus mejillas susurraba la frescura de la pena que aún humedecían sus ganas de llorar.
Suspiraba cada cuando la agonía despiadada se avivaba en ella, el brío se interponía en sus pies y la voluntad la mantenía paralizada.
Su piel, bronceada como el dulce caramelo que se agotaba en su boca cada vez que murmuraba por suspicaz curiosidad.
Insistí en prestarle el velo de pieles que divagaba en el sofá, que desde un principio había negado, pero a causa de su frágil versatilidad, en esa segunda vez, aceptó.
Mientras se vestía con su calma estruendosa, me volvía la mirada de vez en vez- sabía que algo quería decirme, pero se limitó a omitir sonido-.
Cuando casi terminaba de anudar sus zapatos, interrumpió y escribió una nota, que posteriormente, la dobló con mera inseguridad, como intentando percatarse si sería lo correcto. Hasta que finalmente, la dejó sobre el diván.
Al cerrar la puerta, me aproximé inmediatamente a leerla, decía: "Un cuerpo desnudo, dice mucho más que palabras, mucho más que silencio, mucho más que decir…"

Detrás de las persianas

Te espiaba por la ventana, estabas con luz de vela, aún hasta esas altas horas, continuabas sentada en tu cama, mirando tus pies tambalearse, tal vez, esperabas que sucediera lo inesperado desde algún recóndito lugar del silencio. Cuando te miré por vez primera, me distrajeron tus pies descalzos, parecían más blancos que de costumbre. La luz de la vela, se refractaba perfectamente en un costado de tu rostro, mientras que tu otro costado se resplandecía en la sombra de contraluz.
La sutil tendencia que tenías de pensar sentada, era lo que inevitablemente me susurraba que aún te pasas las noches esperándolo.
Te infundes en recuerdos, tu mirada cabizbaja lo expresaba- acaso, ¿el corazón no tiene piedad?, ¿por qué esa inhumana memoria del corazón, es la que mortifica cuando el alma extraña?

7/05/2011

Voluntad

Cuando el suspiro se aferre al alma con tal intensidad que despierte los latidos; que la razón persuada el corazón, que el egoísmo se aparte del impulso y de la decisión. Que la realidad se resista a idealizar, y que la honestidad conquiste la consciencia y la palabra.

7/04/2011

Pasado

Y los años van cayendo con todo su peso sobre los recuerdos, sobre la vida vivida, y el pasado comienza a enterrarse en algún desconocido lugar de una región del corazón, y en donde los sueños permanecerán, intactos tal vez, pero cubiertos por la mugre de los días, sepultado bajo los llantos y sonrisas que acortaban antaño.
Quizá ya deba admitir que es un poco tarde, que ya no podré volver sobre los pasos dados, para buscar tal vez una parte más pura de la vida.

7/02/2011

Mis ojos ya no te tocan

La tristeza más dulce de tus ojos, es lo que ya no ves en los míos.
Es lo que olvidan mis caricias, antes de posarse en tus mejillas.
El sueño desesperado que añoras, cuando no persigo tu aroma.
Tal vez, el frío que entumece mi piel y me aparta de ti.
Buscas el abrigo que ha huido de ti, porque lo he dejado ir.
Y el sonido que se cansa en tus labios, y desaparece en mi olvido.
Es porque mi alma, ya no tiene hambre de ti…

Broken

Tu cuerpo se oprime entre mis dedos,y como tu pipa,fumas mi corazón en torpeza. Abandono la prudencia y recojo compasión, me impido besar tu flemático perfume.
El adiós que se asoma junto al alba, ha helado mis latidos y tu llanto vacío apacigua mi credo en que predicas la razón.
Reescribo tu nombre en mi consciencia y acaricio la imagen en el espejimo que reclama mi piel...la culpa impregna nada más que tu ser e intentas persuadir la mentira en una verdad inefable.

Fantasmagórico

De tu hombro percibo el perfume que se desvanece en tu cabello.
Hojeabas tu libreta donde escribías tus cuentos de niño solitario, y el lápiz pintaba el papel de palabras erróneas que intentabas subrrayar. Ciñez tu rostro cuando la imaginación se resiste a continuar soñando. Sueños falsos, palabras de un grosero, letras de un malcriado... Tus ojos estaban más pequeños desde la última vez que los ví, y tus labios delgados, como un interminable sendero de jardín, sujetaban el cigarrillo...
Tenías ese aire de hombre maduro fustrado, sobreestimado por la desdicha y esa frívola expresión que siempre tuviste en tus cejas larguchas. Me costó creer que tu piel haya envejecido tanto. Aún recuerdo que cuando tus ojos se encontraban con los míos... te miraba, y veía en tu semblante, esa luz natural que dictaba tu piel joven, y suave a la vista y al tacto. Sin embargo, esa noche creí ver que tus arrugas enmarcaban tus facciones en hondos orificios causados por el putrefacto humo de tabaco que nublaba la obscura habitación.Hasta hoy continúo con la duda; ¿habrás notado que yo estuve allí?-En ningún momento supuse haber visto en ti algún signo de preocupación o atención ante un ruido que haya causado mi estadía en el dormitorio.
Pasado mañana regresaré... aunque no creo que lo sepas, ni llegues a saberlo, espero esta vez, que estés durmiendo en tu ataúd... para quedarme en tí de una vez.

Días grises

Hay días que yacen tristes por el respirar que llora agotado, y los pasos que se fastidian tras el desahuciado arrastre.
La lucidez se confunde ante mí, y mis pies se afligen en el intento de seguirla.
La piel se arropa entre la bruma y mis ojos hablan el cansancio, el mundo les penetra la vista y los nubla de ceguedad ante quien soy.
Se esconden las palabras, huyen los pensamientos, pero entre recuerdos renacen las letras que tiñen al corazón en calvario.
El peso de la lucha entorpece el siguiente peldaño, y afloja el constante palpitar…
Lo que rodea mi existencia limita mi voluntad y seca mi sed de continuar...