Tu cuerpo se oprime entre mis dedos,y como tu pipa,fumas mi corazón en torpeza. Abandono la prudencia y recojo compasión, me impido besar tu flemático perfume.
El adiós que se asoma junto al alba, ha helado mis latidos y tu llanto vacío apacigua mi credo en que predicas la razón.
Reescribo tu nombre en mi consciencia y acaricio la imagen en el espejimo que reclama mi piel...la culpa impregna nada más que tu ser e intentas persuadir la mentira en una verdad inefable.
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