10/09/2011

Te escucho

El velo que cubre tu piel se resiste a mi roce…

Tus hombros encogidos, como abrigando tu corazón de un miedo que se esconde tras tu palpitar.

Tus dedos esparcen mis lágrimas hasta mis mejillas, insistes en frenar su desliz hasta mis labios,

porque temes sentir el beso que pueda corroer tu olvido.

Aún me quema el fuego que encienden las llamas de tus ojos, al mirarme…

tu cuello cubierto por la bufanda que tejió tu intento de persuadirte de no extrañar mis susurros.

Así es como huyes por costumbre, aún queriendo quedarte…

Y yo, esquivando tu contradicción, escucho muy bien el lenguaje que grita tu silencio nervioso.

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